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El Patio de los Disidentes

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En 1821 por decreto de don Bernardo OHiggins se creó el Cementerio General, primer cementerio público de Chile. Los protestantes creyeron que con la creación de este panteón, el destino de los disidentes cambiaría y se terminaría con el lamentable espectáculo de dejar los cuerpos de los protestantes en el costado oriente del cerro Santa Lucía.

Años más tarde, en 1874, el Intendente de Santiago, Benjamín Vicuña Mackenna erigió en este lugar un sencillo monolito con una placa que dice "A la Memoria de los expatriados del cielo y la tierra que en este sitio yacieron sepultados durante medio siglo".

A pesar del carácter público del Cementerio General, es sus comienzos tampoco albergó a los no católicos.Recién en 1854 los protestantes lograron la cesión de un sitio al costado poniente del panteón General. Este lugar fue llamado Patio de los Disidentes Nº 1 y el 28 de noviembre de 1855 fue sepultada la primera persona, un bebé, hijo del inglés Juan Buchanan.

La creación del patio fue vista por la iglesia oficial como una profanación del campo santo. Danilo Sáez (Q.E.P.D.),ex relacionador público del Cementerio General explicaba "la historia popular cuenta que en un comienzo los cadáveres de los disidentes eran sacados en las noches, porque se consideraba que los cuerpos de los herejes contaminaban el cementerio". El período más complicado se extendió desde la formación del Patio de Disidentes en 1854 hasta 1872. En todo este período fueron enterrados 182 personas, un promedio de 10 personas por año. De ellas más del 80 por ciento era de origen europeo, especialmente alemanes e ingleses. Finalmente, un hecho puntual desencadenó la separación total de los cementerios de la administración de la Iglesia Católica.

En 1871 falleció en Concepción el coronel del Ejército y héroe de la Independencia, don Manuel Zañartu. Se ordenaron los honores de su rango, a lo que se opuso tajantemente el obispo de Concepción, don Hipólito Salas, ya que el coronel se había separado de su esposa y vivía en concubinato. Por lo tanto, era considerado un pecador público ante las leyes canónicas. Las autoridades civiles no hicieron caso de las palabras del obispo y procedieron a enterrarlo con todos los honores.

Este caso levantó una gran polvareda y sirvió de bandera de lucha para los que defendían o se oponían a la secularización de los cementerios. Finalmente a fines de diciembre de 1871 se promulgó un decreto, que obligaba a los cementerios bajo jurisdicción eclesiástica a disponer de un lugar para los cadáveres de quienes se les negaba la sepultura eclesiástica. La iglesia aceptó, siempre y cuando, este territorio estuviera separado del resto del campo santo por muros de 7 metros de alto y 3 metros de ancho. En declaración oficial de la Iglesia Católica se fundamentaba la petición porque: "Es esencial que el lugar bendito éste materialmente separado del terreno profano".

 

El más ansiado sueño de los protestantes se cumplió el 2 de agosto de 1883, cuando el presidente Domingo Santa María promulgó la ley de cementerio laicos. Con esto se logró dar un paso adelante en la igualdad de los seres humanos, ya que cualquier persona tendría derecho a una sepultura digna y de acuerdo a sus creencias y no sería discriminado por ello.

El más ansiado sueño de los protestantes se cumplío el 2 de agosto de 1883, cuando el presidente Domingo Santa María promulgó la ley de cementerio laicos. Con esto se logró dar un paso adelante en la igualdad de los seres humanos, ya que cualquier persona tendría derecho a una sepultura digna y de acuerdo a sus creencias y no sería discriminado por ello. En la actualidad el Patio de los Disidentes mantiene los muros de separación del resto del Cementerio General y alberga los restos de los patriarcas de la fe evangélica. Entre ellos destaca Juan Cannut de Bonn, uno de los primeros predicadores callejeros, de quien proviene el apodo "canutos".

También se encuentra sepultado en este lugar el primer pastor chileno y latinoamericano don Juan Ibáñez Guzmán. Para los chilenos este lugar este lleno de historia y guarda un valor incalculable.


En el Patio están enterrados alrededor de 3 mil personas en su mayoría protestantes, pero también hay judíos, masones y quienes en su época fueron excomulgados por la iglesia oficial, los llamados "excomulgados del cielo y de la tierra".

Fuente: sitio online cementerio general

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