
Al pasar el tiempo el proceso de la memoria va olvidando aspectos relevantes de la historia de los pueblos, de las instituciones e incluso de la familia.
Cuando no existe la capacidad de legar y de recordar con la mira puesta en conservar el pasado, para entender el presente, se está destinado a olvidar la identidad. Por mucho tiempo las Iglesias Evangélicas en Chile y en el resto de América Latina (entendiéndose está clasificación como todos aquellos países colonizados por España principalmente, junto a Portugal y Francia) han sido miradas como un agente extraño, algunos han considerado incluso que vinieron a romper la unión religiosa heredada desde los tiempos coloniales (entendiendo que la unión religiosa existente, también fue impuesta, salvo algunas excepciones).
Pero la verdad es que los evangélicos no son tan modernos o actuales cómo algunos podrían pensar, de hecho en la otra parte de nuestro continente la América Anglosajona la presencia de Evangélicos se remonta ya a los siglos XVII y XVIII. ¿Pero de dónde vienen? ¿Dónde nacieron? Estos que algunos llaman protestantes, evangélicos o en el caso de Chile los “canutos”, son aspectos que es necesario considerar.
Nuestra Historia

